Click our logo for the Sierra Club homepage.
Printer-friendly version Share:  Share this page on FacebookShare this page on TwitterShare this page by emailShare this page with other services

El Día de la Tierra

Por Javier Sierra

Cuesta imaginarse algo más inofensivo que una gota de agua. Sin embargo, muchas gotas de agua, una tras otra, pueden traspasar la piedra más dura.

Ese es el concepto que el día 22 de abril reúne a millones de personas, millones de gotas de agua, para celebrar el Día de la Tierra, una jornada mundial para recapacitar y actuar en beneficio de un planeta sano y en paz. Cuesta también imaginar un momento más propicio que éste, en el que todavía resuena el trueno de la guerra y la destrucción del medio ambiente recibe protección oficial, para observar el Día de la Tierra.

Hagámoslo recordando el trabajo incesante de cuatro latinos que no necesitan ningún día en especial para dedicarse en cuerpo y alma a salvaguardar los regalos que nos ofrece la naturaleza. Son cuatro gotas de agua cuyo coraje y determinación las convierten en torrentes de sabiduría para quienes les observamos.

Empiezo con dos campesinos del estado mexicano de Guerrero, Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, líderes de la Organización de Ecologistas Campesinos de la Sierra de Petlatá y Coyuga de Catalán (OECSPCC). Esas montañas del occidente mexicano contienen un tesoro de coníferas ancestrales de incalculable valor tanto ecológico como comercial. En la década de 1990, empresas madereras nacionales e internacionales estaban acabando a dentelladas con estos bosques, provocando el aumento en la erosión del suelo y la consiguiente ruina para los agricultores del área.

Pero Montiel y Cabrera decidieron combatir la tala indiscriminada y por medio de protestas obligaron a la multinacional estadounidense Boise Cascade Corp. a abandonar la zona. Esto enfureció a los terratenientes locales, quienes con la asistencia del ejército comenzaron a aterrorizar a los campesinos. En mayo de 1999, las tropas irrumpieron en su pueblo, los arrestaron a los dos bajo acusaciones falsas de pertenecer a grupos guerrilleros, posesión ilegal de armas y narcotráfico. Después de ser torturados, ambos admitieron estar relacionados con un grupo rebelde.

Los enemigos de Montiel y Cabrera resultaron estar dispuestos a todo. Su abogada, Digna Ochoa, fue asesinada de un tiro en la nuca en su oficina de la Ciudad de México el 19 de octubre. Días más tarde, convencido de su inocencia, el Presidente Vicente Fox puso en libertad a los dos ecologistas.

Pero los dos temen continuamente por sus vidas. Junto al cadáver de Ochoa, sus asesinos dejaron una nota en la que prometieron asesinar a todos los miembros de la OECSPCC.

El peligro que corren los residentes, en su mayoría latinos, de una comunidad a este lado de la frontera, no viene de matones a sueldo. En San Bernardino, CA, después de más de cinco años de batallar en nombre de la comunidad, Marilyn Alcantar todavía encuentra "inconcebible" que al lado de la escuela elemental de su barrio se encuentre la mayor estación de reabastecimiento de gas natural del mundo.

Cada día, decenas de autobuses de la compañía municipal de transporte llenan allá sus depósitos de gas natural, una sustancia tóxica que causa varios trastornos respiratorios, incluyendo asma.

"Aquí el asma es una epidemia, mis hijos la tienen, y casi todos los niños la tienen", dice Alcantar. "Y como no hay sistemas de alarma en el barrio -sólo en la estación- no sabemos hasta qué punto nos están gaseando.

"Han ido a buscar a la madre equivocada para envenenar a sus hijos (…) Traer esta estación a un barrio residencial es una tremenda injusticia (…), y si no fuéramos latinos y pobres, esto no ocurriría. Pero yo no voy a rendirme hasta que se la lleven".

Tampoco se rinde Alexis Massol-González, un ingeniero civil de Adjuntas, Puerto Rico, que armado de determinación y pasión por la naturaleza detuvo la ruina de uno de los parajes más bellos de la isla. En dos ocasiones, en 1986 y 1993, el gobierno puertorriqueño autorizó la explotación minera de las montañas del Gigante Dormido, cuya cabecera fluvial surte de agua a un millón de isleños.

Las compañías mineras ya se frotaban las manos para explotar yacimientos de oro, plata y cobre a cielo abierto, la modalidad minera más devastadora que existe. Pero Massol-González, organizando a la comunidad, no sólo logró que se cancelaran los permisos mineros, sino que también más de 300 hectáreas fueran declaradas la Reserva Forestal Bosque del Pueblo.

La dedicación y el impacto que tuvo en el destino de un ecosistema de enorme importancia le valieron a Massol-González el Premio Goldman, el Nóbel de la ecología, de 2002 para islas y naciones isleñas.

Montiel, Cabrera, Alcantar y Massol-González son cuatro poderosas gotas de agua capaces de traspasar cualquier conciencia en este día dedicado a la Tierra.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


Up to Top

Earth Day Heroes
Por Javier Sierra

It's hard to imagine anything more harmless than a drop of water. Many drops, however, one after another, can pierce the hardest rock.

This is the concept that on April 22 attracts millions of people, millions of drops of water, to celebrate Earth Day, a world event dedicated to a healthy and peaceful planet. It's also hard to imagine a more appropriate moment than this, when the thunder of war still resonates and environmental protections are being over-turned, to observe Earth Day.

Let's celebrate by remembering the ceaseless work of four Latinos who have dedicated their lives to saving and preserving nature's gifts, not just one day. They are like four drops of water whose courage and determination have turned them into torrents of wisdom for the rest of us.

I want to start with two campesinos from the Mexican state of Guerrero, Rodolfo Montiel and Teodoro Cabrera, leaders of the Organization of Campesino Environmentalists of the Sierra de Petatlán and Coyuca de Catalán (OECSPCC). These mountains in Western Mexico are wooded with old growth conifers, whose environmental and commercial value is incalculable. In the 1990s, national and international timber companies were clear-cutting these forests, causing mass erosion and ruin for the local campesinos.

But Montiel and Cabrera decided to fight back. Their protests forced US multinational Boise Cascade Corp. to leave the area. This enraged the local landlords, who, with the assistance of the army, started to terrorize the campesinos. In May 1999, the troops stormed town where Montiel and Cabrera lived and arrested them, falsely charging them both with belonging to a guerrilla group, illegal possession of weapons and drug trafficking. Under torture, they admitted the "crimes."

Montiel and Cabrera's enemies were determined to use any means to stop them. Their lawyer, Digna Ochoa, was murdered execution style in her Mexico City office on Oct. 19. Days later, convinced of their innocence, President Vicente Fox freed them both.

But Montiel and Cabrera still fear for their lives. Right next to Ochoa's body, her murderers left a note promising to kill all the OECSPCC members.

Paid killers are not what posses a grave danger to the residents of a community on this side of the border. In San Bernardino, CA, after five years of fighting in the name of her community, Marilyn Alcantar still finds it "unconceivable" that right next to the barrio's elementary school sits the world's largest natural gas refueling station.

Each day, dozens of buses from the local public transportation system fill their tanks with natural gas, a toxic substance that causes several respiratory illnesses, including asthma.

"Here asthma is an epidemic, my children have it, and almost all children have it," Alcantar says. "And since there are not detection systems -only inside the station- we don't know how badly we are being gassed.

"They have picked the wrong mother to gas her children (…). Bringing this station to a residential neighborhood is a tremendous injustice (…), and if we were not Latino and poor, this would not happen. But I will never give up until they take it away."

Alexis Massol-González has never given up either. This civil engineer from Adjuntas, Puerto Rico, armed with determination and passion for the environment, stopped the ruin of one of the most beautiful places on the island. In two occasions, in 1986 and 1993, the island's government issued mining permits in the Gigante Dormido Mountains, which provide drinking water for one million islanders.

Companies were already salivating over the open-pit mining -the most devastating form of mineral extraction- of rich gold, silver and copper deposits. But by mobilizing the community, Massol-González not only was able to force the cancellation of the permits but also convinced the government to turn almost 750 acres into Bosque del Pueblo Community Forest.

His dedication and the impact his work had on an enormously important ecosystem earned Massol-González the 2002 Goldman Prize for islands and island nations.

Montiel, Cabrera, Alcantar y Massol-González are four powerful drops of water. They have moved mountains and minds in their dedication to the Earth.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. For more information, please visit www.sierraclub.org/ecocentro


Sierra Club® and "Explore, enjoy and protect the planet"® are registered trademarks of the Sierra Club. © 2014 Sierra Club.
The Sierra Club Seal is a registered copyright, service mark, and trademark of the Sierra Club.