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La Bomba de Tiempo

Por Javier Sierra

Es el 2012, y éstas son las noticias. Cuatro años de devastadoras sequías han provocado el colapso de la agricultura en la mayor parte de América Latina y el Caribe. Los gobiernos se ven impotentes para alimentar a lo que se ha convertido en un ejército de pobres o para contener las incesantes rebeliones en la región.

Reina una tensa calma en el Golfo Pérsico mientras aumentan los temores de un intercambio nuclear entre las flotas de China y Estados Unidos. En juego está el control de los campos petrolíferos más ricos del mundo.

Y en Europa Occidental, ahora conocida como la Siberia del Oeste, se han vuelto a batir los récords de temperaturas gélidas mientras que icebergs del tamaño de un campo de fútbol impiden a la flota pesquera portuguesa hacerse a la mar.

No, esto no es el libreto de una película apocalíptica de Hollywood. Estas podrían muy bien ser las noticias de cualquier día de invierno entre 2010 y 2020, según las proyecciones de un estudio realizado por el Pentágono. El informe analiza los riesgos que tendría que enfrentar la seguridad nacional de Estados Unidos a causa de las catastróficas consecuencias del calentamiento global.

"Debido a las extremas consecuencias potenciales, el riesgo de cambio abrupto en el clima, aunque incierto y posiblemente pequeño, debe elevarse más allá del debate científico a una preocupación por la seguridad nacional de Estados Unidos," advierte el informe.

Según la inmensa mayoría de los expertos independientes mundiales, la actividad humana, y su uso masivo de combustibles derivados del petróleo, está contribuyendo rápidamente al calentamiento de la atmósfera, lo cual podría significar una bomba de tiempo para la civilización humana.

Las pruebas de este calentamiento abundan. El final del siglo XX y el principio de éste es el periodo más cálido que se ha registrado en los últimos mil años. Esto ha resultado en la desaparición de enormes porciones de la masa de hielo, tanto en los polos como en los glaciares del planeta.

El estudio predice el aceleramiento del calentamiento global debido a los gases que atrapan los rayos del sol en la atmósfera , y el casi total derretimiento de los hielos polares en esta década. Para 2010, agrega, debido al colapso de las corrientes marinas -como la del Golfo- que regulan la temperatura global, comenzaría un proceso opuesto, el rápido enfriamiento de la atmósfera. Para mediados de la siguiente década, Europa Occidental se convertiría en la Siberia del Oeste, y gran parte del mundo sufriría catastróficas sequías y hambrunas.

"Las naciones con recursos construirían auténticas fortalezas en sus fronteras. Países menos afortunados, especialmente aquellos con enemistades históricas con sus vecinos, iniciarían luchas por acceso a alimentos, agua limpia o energía," predice el informe. "Los conflictos militares podrían estallar debido a la desesperada necesidad de recursos naturales. De nuevo, la guerra definiría a la raza humana".

Los autores del estudio, sin embargo, reconocen que estas proyecciones son "extremas", pero también admiten que "parece haber un acuerdo general en la comunidad científica que un caso extremo [como éste] no es improbable".

¿Y cómo responde la Administración Bush ante el calentamiento global? Diciendo, al mal tiempo buena cara.

En una de sus primeras decisiones de política exterior, la Casa Blanca decidió renunciar unilateralmente al Protocolo de Kyoto, el acuerdo mundial para reducir la emisión de gases que calientan la atmósfera.

Rompiendo una de sus promesas electorales, Bush rechazó reducir las emisiones de dióxido de carbono, un causante del calentamiento global, procedentes de las plantas energéticas. De hecho, su Proyecto de Ley Energético ofrece descuentos masivos de impuestos a estas plantas, permitiéndoles generar miles de millones de toneladas adicionales de este gas.

Asimismo, se opone a propuestas que, utilizando tecnología ya existente, exigirían que los carros y camiones ligeros rindan al menos 40 millas por galón, lo cual ahorraría a Estados Unidos todo el petróleo que importa del Medio Oriente cada año, y reduciría las emisiones de dióxido de carbono.

Está en las manos de la Administración Bush desactivar esta bomba de tiempo. Debe unirse de nuevo al Protocolo de Kyoto. Debe patrocinar proyectos de ley que reduzcan, no que aumenten, la polución producida por las plantas energéticas y aumenten la efectividad de los carros y camiones ligeros.

Finalmente, la mejor solución a largo plazo es optar por fuentes alternativas de energía, como el sol, el viento y el mar. De otra manera, el futuro se presenta escalofriante.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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The Time Bomb
By Javier Sierra

It's 2015. And now the news. Four years of devastating drought have caused the collapse of agriculture in most parts of Latin America and the Caribbean. Governments are powerless to feed what has become an army of the dispossessed or to contain widespread rebellions in the region.

Tensions persist in the Persian Gulf as fears intensify that a nuclear exchange between the US and Chinese fleets will take place. At stake are the world's richest oil fields.

And in Western Europe, now known as the Siberia of the West, freezing temperatures have again broken all-time records, as football field-size icebergs are keeping the Portuguese fishing fleet from leaving their ports.

No, this is not the plot of an apocalyptic Hollywood movie. This could very well be the news of any winter day between 2010 and 2020, according to projections of a Pentagon study. The report analyzes the potential impact of catastrophic consequences of global warming on US national security.

"Because of the potentially dire consequences, the risk of abrupt climate change, although uncertain and quite possibly small, should be elevated beyond a scientific debate to a US national security concern," concludes the report.

According to the overwhelming majority of the world's independent experts, human activity, and the massive use of fossil fuels, is quickly contributing to the warming of the atmosphere, which could mean a ticking time bomb for human civilization.

Evidence of this warming abounds. The end of the 20th century and the beginning of this one comprise the warmest period recorded in 1,000 years. As a result, the ice caps at both poles and glaciers are melting at alarming rates.

The study forecasts the acceleration of global warming, which is caused by the increase of gases trapping the sun's rays in the atmosphere, and the almost complete melting of the pole's ice caps this decade. By 2010, it adds, due to the collapse of the ocean currents -like the Gulf Stream- which regulate the global temperature, the opposite process would begin cooling the atmosphere. By the mid- 2020s, Western Europe would be turned into the Siberia of the West, and large sections of the world would suffer catastrophic droughts and famines.

"Nations with the resources to do so may build virtual fortresses around their countries. Less fortunate nations, especially those with ancient enmities with their neighbors, may initiate struggles for access to food, clean water or energy," the report says. "Military confrontation may be triggered by a desperate need for natural resources. Once again, warfare would define human life."

The report's authors, however, acknowledge these projections are "extreme," but they also admit "there appears to be general agreement in the scientific community that an extreme case like [this one] is not implausible."

And what's the Bush Administration's response to global warming? Ignoring the facts.

One of the first foreign policy decisions of the White House was pulling out of the Kyoto Protocol, the world accord to reduce emissions of global warming gases.

Reneging on one of his campaign promises, the Bush Administration refused to cut down on carbon dioxide emissions, which contribute to global warming, from power plants. In fact, its Energy Bill provides massive tax breaks to coal, oil and gas plants, allowing them to generate billions of additional tons of this gas.

The administration has repeatedly opposed proposals which, by using existing technology, would require cars and light trucks to yield at least 40 miles per gallon. Such initiatives would save the US all the oil it imports from the Middle East each year, and would curb global warming emissions.

It's up to the Bush Administration to deactivate this ticking time bomb. It should rejoin the Kyoto Protocol. It should sponsor legislation that decreases, not increases, pollution from power plants and improve the fuel efficiency of cars and light trucks.

Finally, the best long-term solution is to opt for alternatives sources of power, like solar, wind and ocean energies. Otherwise, the future will look chilling.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. The Sierra Club is America's oldest, largest and most influential grassroots environmental organization.


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