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Las Ovejas Negras

Por Javier Sierra

¿Se están portando bien sus hijos con la Madre Naturaleza? Esta es la pregunta que debemos hacernos todos en este mes de abril en el que se celebra el Día de la Tierra.

Por lo que respecta a la comunidad hispana en este país, la respuesta es sí. Un estudio realizado en el suroeste de Estados Unidos concluyó que más del 70% de los hispanos considera preservar la naturaleza no sólo un valor familiar sino también religioso. Otro sondeo completado entre los latinos de California, un estado emblemático en muchos aspectos del resto de la comunidad hispana, asegura que el 96% de los encuestados cree que es importante conservar el medio ambiente.

Entonces, ¿como es posible que tres de cada cinco hispanos vivamos peligrosamente cerca de un lugar tóxico, lo cual nos hace especialmente vulnerables a enfermedades como el asma y el cáncer?

Gran parte de la respuesta está en que entre los hijos de la Madre Naturaleza hay demasiadas ovejas negras que envenenan el medio ambiente del que todos dependemos para nuestra supervivencia. Y muchas de esas ovejas negras son parte o protegidos de la Administración Bush, cuya ofensiva abarca tres frentes: aire, tierra y agua, los elementos fundamentales para que exista vida en nuestro planeta.

Empecemos con el aire que respiramos. El 80% de los hispanos vivimos en los condados del país que exceden los niveles federales máximos de contaminación atmosférica. El aire es tan nocivo que el asma ya se considera una epidemia entre los hispanos, especialmente las comunidades mexicana y puertorriqueña. Pese a esto, la Administración Bush ha debilitado las protecciones medioambientales que obligaban a ciertas plantas generadoras de energía anticuadas modernizar sus instalaciones para limitar la polución. Ahora esas plantas se aprovechan de esta circunstancia para contaminar aún más.

Desde 1980, cuando se trataba de contaminar la tierra en la que vivimos, la política del gobierno federal se resumía en la siguiente frase: el que la hace la paga. Las industrias que dejaban terrenos asolados por algunos de los venenos más tóxicos que se conocen tenían que pagar por la limpieza a través de un impuesto que financiaba un programa llamado Superfund. Desde entonces más de 870 lugares tóxicos han sido limpiados y casi 300 han vuelto a usarse, un triunfo para las familias y comunidades de todo el país. Pero la labor está inacabada. Todavía quedan por limpiar cerca de 1,300 de los lugares más tóxicos del país, y siguen aumentando. Sin embargo, la Administración Bush ha eliminado este principio y ahora quienes pagamos por el envenenamiento industrial somos todos los contribuyentes. En este mes de los impuestos, parte de su contribución federal se dedicará a pagar por la limpieza de la basura que otros producen, en lugar de hacerlo para mejorar nuestras escuelas, proteger nuestros parques o para hacer que se cumplan las leyes medioambientales.

Y tercero, el agua. La Agencia de Protección Ambiental y la Administración de Alimentos y Medicinas han advertido, sobre todo a las mujeres embarazadas y los niños, que limiten el consumo de pescado enlatado, especialmente el atún. Resulta que el atún y varias especies de peces más contienen niveles peligrosos de mercurio, un metal pesado que causa graves daños al sistema nervioso. Este veneno lo generan principalmente las plantas energéticas de combustión de carbón y se acumula en los peces al llegar a ríos, lagos y el mar. Pese a que la tecnología actual eliminaría el 90% de las emisiones de mercurio en sólo cinco años, la Casa Blanca ha propuesto un plan que extendería las emisiones de este metal durante 10 años adicionales.

Hay muchos ejemplos más de los ataques contra el medio ambiente de estas ovejas negras. Los parques nacionales, los tesoros naturales que a todos nos pertenecen, han quedado abiertos a explotaciones madereras y petroleras. Y una reciente decisión ha dejado en peligro de desaparecer 20 millones de acres de pantanales, el 20% del total del país.

Mientras tanto, según un plan filtrado a la prensa hace unos días, el Partido Republicano recomienda a sus candidatos este año electoral que digan que el medio ambiente "nunca ha estado tan saludable", que "la relación entre la calidad del aire y el asma infantil permanece turbia", que "el calentamiento global no es un hecho" o que "el agua del mundo está más limpia y llega a más personas".

Hay ovejas negras que harían cualquier cosa por mantener el poder, incluso mentir sobre su propia madre.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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Polluters
By Javier Sierra

Are Mother Nature's children behaving? This is the question we all should ask ourselves this April, the month that Earth Day is celebrated.

As far as the US Hispanics are concerned, we are. According to a survey conducted in the Southwest, more than 70% of Hispanics consider preserving the environment not only a family value but a religious one as well. Another poll in California, a micro-cosmos of the rest of the Hispanic community, reveals that 96% of Latinos believe it is important to protect the environment.

Then, how is it possible that three out of every five Hispanics live dangerously close to a toxic site, which makes us especially vulnerable to diseases like asthma and cancer?

The answer lies largely in the fact that among Mother Nature's children there are too many polluters who poison the very environment we all depend on to survive. And many of these pollutersare either part or protégés of the Bush Administration, whose all-out offensive against nature covers three fronts: air, soil and water, the fundamental elements for life to exist on our planet.

Let's start with the air we breathe. Eighty percent of Hispanics live in the counties where air pollution exceeds the maximum levels allowable by the federal government. The air is so bad that, throughout the country, asthma has become an epidemic among Hispanics, especially among Mexican-Americans and Puerto Ricans. Despite that fact the Bush Administration has weakened a key clean air protection that requires older factories to install modern pollution control technology when they make changes that increase pollution. They've created a big loophole, allowing thousands of tons of additional pollution.

Since 1980, the soil beneath our feet has benefited from the federal government's policy that pollutersmust pay for the cleanup of toxic waste sites. Industries that left behind hazardous waste had to pay for the cleanup through a feethat funded a program called Superfund. Since then, more than 870 sites have been cleaned up and nearly 300 have been put into reuse, making families and communities safer. Butnearly 1,300 of the nation's worst toxic sites still have not been cleaned up and more are listed each year. Even so, the Bush Administration is the first administration since passage of the Superfund law that has failed to support the polluter pays principle, preferring instead to forcetaxpayers to foot the bill for toxic waste site cleanups. On tax day, part of your taxes paid to the federal government went to cleaning up someone else's mess instead of protecting our parks or helping to enforce our current environmental protection laws.

And now for water: The EPA and the Food and Drug Administration have issued warnings, especially to expecting mothers and children, that they limit their consumption of fish, particularly tuna. Tuna and several other species of fish contain dangerous levels of mercury, a heavy metal that causes severe damage to the nervous system, particularly in unborn babies and small children. Coal-burning power plants are the main generators of this poison, which accumulate in fish after it reaches streams, lakes and the ocean. Even though available technology would eliminate 90% of mercury emissions in five years, the Bush Administration has proposed a plan that wouldpermit more mercury pollution for a decade longer.

There are many other examples of the attacks on the environment by Mother Nature'spolluters. National parks, natural treasures that belong to all of us, have been opened to logging and oil exploitation. And a recent decision has left 20 million acres of wetlands -- 20% of the country's total wetlands acreage -- unprotected.

In the meantime, according to a plan leaked to the media recently, the Republican Party is recommending to candidates that,during this electoral year, they say the environment is “as healthy as ever,” “links between air quality and asthma in children remain cloudy,” “global warming is not a fact” or “the world's water is cleaner and reaching more people.”

It doesn't matter that none of those statements is true. There are polluters who would do anything in order to maintain power, even lying about their own Mother.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. The Sierra Club is America's oldest, largest and most influential grassroots environmental organization.


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