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Nuestra Columna

La Herencia Natural
Por Javier Sierra

¿Ha pensado alguna vez en la herencia que dejará a sus hijos? Quizá será una educación universitaria, su propia casa, su negocio. O quizá todavía esté trabajando duro para lograr alguno de esos tres sueños.

Hay una herencia, sin embargo, que ya está ahí, que es de todos y pertenece a todos nuestros hijos. Son las maravillas naturales de este país, una monumental fortuna de parques y bosques nacionales, y refugios y monumentos naturales salpicados a lo largo de la geografía americana.

Estos son los lugares que nos permiten reencontrarnos con la naturaleza, para disfrutar con nuestra familia o simplemente para meditar y celebrar esta grandiosa obra de arte llamada planeta Tierra.

Nosotros los latinos tenemos un especial amor por la naturaleza y las numerosas oportunidades que existen en este país para disfrutarla. Según un sondeo realizado en el sureste del país, el 71% de los latinos dijo que proteger la naturaleza no es sólo un valor familiar sino también religioso.

Pero este legado que recibimos de nuestros padres está en peligro de que nunca llegue a nuestros hijos. La administración Bush está desmantelando las salvaguardas legales que durante décadas han protegido estas joyas naturales contra irresponsables explotaciones petroleras y de gas, la tala insostenible de bosques ancestrales, la contaminación y el urbanismo descontrolado.

Pero en cada uno de los estados del país, existe al menos un lugar natural a merced de las políticas de la administración. Y hoy les voy a comentar sobre tres de ellos situados en estados de alta población latina.

Los bosques de secoyas en la sierra californiana son quizá el lugar más asombroso que jamás he visitado. Estos son los árboles más grandes del mundo, y verlos en persona por primera vez, parecen como sacados de un cuento de hadas. Para darse una idea del tamaño de estos gigantes de color canela, baste decir que la mayor rama del General Grant, la tercera secoya más grande del mundo, es mayor que cualquier árbol al este del Río Mississippi.

Pero al menos parte de estos bosques están en grave peligro debido a una iniciativa de la administración Bush cruelmente llamada "Bosques Saludables". Bajo la excusa de reducir el riesgo de incendios forestales, la medida permite la tala de árboles ancestrales, como las secoyas, maravillas milenarias de incalculable valor ecológico.

En el sur de Florida, existe un "Río de Hierba" llamado los Everglades. Esta explosión de vida vegetal y animal es uno de los filtros purificadores y sistema natural de control de inundaciones mayores del mundo. La abundancia de pantanales, pinos, cipreses y manglares rivaliza con una enorme variedad de especies animales, como la pantera de Florida, osos negros, caimanes e infinidad de aves.

Este mosaico de riqueza vital, sin embargo, está amenazado por la urbanización desmedida causada por la explosión demográfica del sur de la Florida. Sobre todo la parte occidental de los Everglades pierde constantemente terreno a las nuevas carreteras, complejos residenciales y campos de golf. Y especies como la pantera de Florida, en extremo peligro de extinción, son las que están perdiendo la partida.

En el norte de Nuevo México, el Valle Vidal hace honor a su nombre por su extraordinaria abundancia de vida silvestre. El valle se encuentra en el corazón de las Montañas de la Sangre de Cristo, así llamadas por el manto carmesí que cubre las cimas nevadas durante los mágicos atardeceres nuevomexicanos. Las grandes estrellas de este espectáculo natural son el oso negro, el puma, el águila calva, y la mayor manada de alces de Nuevo México.

Pero la carrera desenfrenada de la administración Bush para encontrar petróleo o gas amenaza con perforar el alma de este hermoso lugar. El Servicio Forestal está considerando abrir 40,000 acres del valle a la explotación petrolera. Estudios científicos aseguran que este tipo de actividad minera contaminaría los prístinos ríos y arroyos del valle e impactaría negativamente la fauna de la zona.

Hay decenas y decenas de otros lugares mágicos en todo el país, como los San Francisco Peaks de Arizona, el Roan Plateau de Colorado, el Sloan Canyon de Nevada, la costa de Staten Island de Nueva York, el Corredor Ecológico del Noreste de Puerto Rico o el Río Neches de Texas.

Todos podemos involucrarnos para que estos lugares reciban verdadera protección oficial, para que los parajes dañados sean restaurados, para que el gobierno compre terrenos naturales amenazados, para que la urbanización del país sea sensata.

No hacerlo sería negarles su herencia a nuestros hijos.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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The Natural Legacy
By Javier Sierra

Have you ever thought about your children's inheritance? Perhaps it will be a college education, your home or the family business. Or perhaps you are still working hard in order to realize one of these dreams for your child.

There is an inheritance, however, that is already there- that belongs to us all, and will belong to our children. That inheritance is our country's natural wonders- a monumental fortune of national parks and forests, of wildlife refuges and national monuments, scattered throughout the North American landscape.

These are the places that allow us to reconnect with nature, to enjoy it with our families or to simply meditate and celebrate this awesome artwork called planet Earth.

We Latinos have a special love for the outdoors and the many opportunities to enjoy them. According to a survey conducted in the Southwest, 71 percent of Latinos said protecting nature is not only a family value but a religious one as well.

But this legacy that we received from our parents is at risk of never making it to our children. The Bush administration and some members of Congress are working to dismantle the legal safeguards that have protected these natural jewels for decades from irresponsible oil and gas drilling, unsustainable logging, pollution and sprawl.

Special natural places that are endangered by the administration's policies exist in every state in America. However, we can help save many of these threatened natural treasures. I am going to comment on three places in the backyards of America's biggest Latino communities.

The sequoia forests in the California Sierras are perhaps the most amazing places I have ever seen in my life. The sequoias are the world's largest trees, and when you see them in person for the first time, they look like they are straight out of a fairy tale. In order to fathom the size of these cinnamon-colored giants, it is sufficient to say that the largest branch of the General Grant, the world's third largest sequoia, is bigger than any tree east of the Mississippi.

But parts of these forests are in grave peril because of a Bush administration initiative cruelly named "Healthy Forests." Under the pretext of reducing the risk of forest fires, this measure allows the harvesting of old-growth trees, like sequoias, which are natural wonders unlike anything else in the world.

In south Florida, there exists a "river of grass" called the Everglades. This explosion of plant and animal life is one of the biggest purifying and flood control systems in nature. An abundance of wetlands, pine forests, cypress stands and coastal forests of mangrove islands are home to an enormous variety of species, like the Florida panther, the black bear, alligators and many kinds of birds.

This wild mosaic, however, is threatened by the endless sprawl caused by south Florida's rapid population growth. Especially on its western side, the Everglades are constantly buried under new roads, residential complexes and golf courses. And species like the Florida panther, in severe danger of extinction, are the ones losing the game.

In northern New Mexico, the name Valle Vidal, which means "vital valley," is most apt for a place overflowing with dynamic life. The valley is in the heart of the Sangre de Cristo Mountains, named because of the reddish cloak that covers the snowy summits during New Mexico's magic sunsets. The big stars of this natural spectacle are the black bear, the mountain lion, the bald eagle and New Mexico's largest elk herd.

But the Bush administration and some members of Congress have an appetite for oil and gas that threatens to drill the very soul of this beautiful valley. The Forest Service is considering opening 40,000 acres to oil and gas exploration. Scientific studies reveal that this kind of exploitation would pollute the valley's pristine waters and negatively impact its big game.

There are dozens upon dozens of these magic places throughout the country, like the San Francisco Peaks in Arizona, the Roan Plateau in Colorado, the Sloan Canyon in Nevada, the Staten Island Seashore in New York, the North Eastern Ecological Corridor in Puerto Rico or the Neches River in Texas.

We must all raise our voices to encourage official protection for these unique places, restoration for damaged lands, and sensible rules for development.

Failing to do this would be tantamount to denying our children their inheritance.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. The Sierra Club is America's oldest, largest and most influential grassroots environmental organization.


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