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El Zorro en Su Gallinero

Por Javier Sierra

Erase una vez una anciana que lloraba desconsolada en un rincón al enterarse de la muerte del tirano que había gobernado su ciudad con puño de hierro. Sus vecinos salieron a las calles a expresar su júbilo, y uno de ellos, al ver a la anciana, le preguntó, "¿Por qué lloras, mujer, no sabes que el tirano ha muerto?" Y la anciana respondió, "No lloro por el que se va, sino por el que viene".

Esta vieja fábula bien podría aplicarse a otra sucesión, la cual está ocurriendo en la administración Bush. Gale Norton, la secretaria del interior, anunció su renuncia, dejando detrás un lamentable legado de favores a intereses corporativos a costa de la herencia natural que a todos nos pertenece.

Durante sus cinco años al frente del Departamento del Interior -el supuesto salvaguarda de los 500 millones de acres de tierras públicas- Norton dio tratamiento preferencial a intereses petroleros, mineros y madereros abriendo cientos de miles de acres a la explotación industrial.

Norton -una ex ejecutiva de esos intereses- funcionó como el proverbial zorro que vigila el gallinero. En lugar de dejar a las distintas agencias bajo su responsabilidad que protegieran nuestros tesoros naturales, hizo lo posible para que no cumplieran con su deber. Un buen ejemplo fue su terco apoyo a que se abrieran nuestras costas a las explotaciones petroleras y de gas, incluyendo el Refugio Artico Nacional de Vida Silvestre, uno de los pocos ecosistemas prístinos que quedan en nuestro hemisferio. Otros objetivos de Norton incluyen la parte oriental del Golfo de México, las costas de Virginia y los bancos de salmón de Bristol Bay, en Alaska.

Mientras que Estados Unidos consume el 25% de la producción petrolera mundial, bajo nuestros pies sólo yace el 3% de las reservas del planeta. Jamás vamos a salir de esta crisis energética -o como dice el Presidente Bush, de esta "adicción petrolera"- perforando el legado natural de nuestros hijos.

Norton y sus amigos de la administración se han negado a implementar las soluciones que están disponibles. Por ejemplo, ya existe la tecnología para que la industria automotriz produzca carros y camionetas que rindan al menos 40 millas por galón. En diez años, esto nos ahorraría todo el petróleo que importamos del Medio Oriente y el que se podría extraer del Refugio Artico.

La obsesión perforadora de Norton también contradice los deseos de la mayoría de los habitantes de este país, de los cuales el 70% se considera medioambientalista. Un reciente estudio realizado en California, el estado con mayor población latina del país, nos revela que la salud de nuestras costas es de gran importancia, especialmente para los hispanos.

El sondeo, realizado por el Instituto de Política Pública de California, indica que para el 61% de los californianos el estado de sus costas es muy importante, mientras que para el 67% de los latinos lo es. Asimismo, sólo el 31% de la población apoya más perforaciones petroleras costeras, pero este número es aún más bajo entre los latinos, el 29%. Además, el 50% cree que la contaminación de las costas es un gran problema, mientras que el 58% de los latinos piensa así.

Estos datos pueden tener nefastos resultados para los candidatos que apoyan a los contaminadores o ignoren a los votantes hispanos. El 87% de los probables votantes entrevistados dijo que la posición medioambiental de los candidatos a gobernador será importante para ellos.

Y hablado de votantes, el Presidente Bush parece empeñado en ignorarlos. Como sucesor de Norton, el mandatario ha nominado al ex gobernador de Idaho Dirk Kempthorne, quien durante su vida pública se ha opuesto a proteger nuestra salud y nuestro legado natural. Como senador estatal copatrocinó un proyecto de ley que libró de culpa a los contaminadores que arrojaron millones de toneladas de plomo, zinc y otros metales tóxicos a los ríos de Idaho, obligando a los contribuyentes a pagar los platos rotos.

Asimismo, Kempthorne se ha opuesto a la protección de 60 millones de acres de bosques silvestres, se ha esforzado en debilitar la Ley de Especies en Peligro y la Ley de Salvaguarda del Agua Potable, y de remate apoya que se perfore el Refugio Artico en busca de petróleo. No es de extrañar que la Liga de Votantes Pro Conservación -en su informe sobre la actuación medioambiental de funcionarios electos- le haya dado un punto en una escala de cien.

¿Quién sabe? Con el tiempo, Dirk Kempthorne podría hacernos echar de menos a Gale Norton.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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The Fox in Her Henhouse
By Javier Sierra

Once upon a time there was an old lady who was crying inconsolably in a corner after she learned that the tyrant who had ruled her city with an iron fist had died. Her neighbors took to the streets to celebrate, and one man, upon noticing the old lady, asked her, "Why are you crying? Don't you know the tyrant has died?" And the old lady answered, "I am not crying for the one who's gone, but for the one who's coming."

This old fable could very well be applied to another succession- the one that is now taking place within the Bush administration. Secretary of Interior Gale Norton has resigned, leaving a distressing legacy of favors to corporate interests at the cost of the natural treasures that belong to us all.

During her five years running the Department of the Interior -where she was supposed to be the guardian of 500 million acres of public lands- Norton gave preferential treatment to oil, mine and timber interests, opening hundreds of thousands of acres to industrial exploitation.

Norton -a former lobbyist and attorney for those interests- has been the proverbial fox guarding the henhouse. Instead of allowing the agencies under her jurisdiction to protect our natural treasures, she did her best to keep them from fulfilling their duties. She stubbornly supported opening our public lands and coasts to oil and gas drilling, including the Arctic National Wildlife Refuge, one of the few pristine ecosystems left in our hemisphere. Other Norton targets are the Eastern Gulf of Mexico, the Virginia coasts and the salmon fishing grounds in Bristol Bay, Alaska.

Whereas the United States consumes 24 percent of the world's oil production, under our feet are only 3% of the planet's reserves. We will never come out of this energy crisis -or as President Bush says, "oil addiction"- by drilling our children's natural legacy.

Norton and her friends in the Bush administration have refused to implement available, viable energy alternatives. For instance, Detroit already possesses the technology necessary to build cars and light trucks yielding at least 40 miles per gallon. In ten years, this alone would save us all the oil we import from the Middle East and could ever extract from the Arctic Refuge.

Norton's drilling obsession also contradicts the wishes of the majority of Americans, 70 percent of which consider themselves environmentalists. According to a recent study conducted in California, the state with the largest Latino population, healthy coasts are very important to Californians, especially Latinos.

The survey, conducted by the Public Policy Institute of California, found that the conditions of the ocean and beaches are very important for 61 percent of all respondents- and 67 percent of Latinos specifically. Likewise, only 31 percent support more offshore drilling, but this number is even lower for Latinos, at 29 percent. Also, 50 percent believe coastal pollution is a big problem, whereas 58 percent of Latinos think that way.

This data could spell disaster for those candidates who support polluters or neglect Latino voters. 87 percent of the likely voters surveyed said the gubernatorial candidates' environmental position is important for them.

Speaking of voters, President Bush seems determined to ignore them. As Norton's successor, Bush has nominated former Idaho governor Dirk Kempthorne, who during his public life has consistently opposed protecting public health and public lands. As a state senator, he co-sponsored a bill to let polluters off the hook for dumping millions of tons of lead, zinc and other toxic metals into Idaho's rivers, leaving taxpayers with the cleanup bill.

Kempthorne has also opposed protecting 60 million acres of wild forests, has worked to weaken the Endangered Species Act and the Safe Drinking Water Act, and supports drilling for oil in the Arctic Refuge. It's no wonder the League of Conservation Voters, in its report on the environmental performance of elected officials, gave him a one percent rating.

Who knows? With time, Dirk Kempthorne could make us miss Gale Norton.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. The Sierra Club is America's oldest, largest and most influential grassroots environmental organization.


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