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Nuestro Planeta Tiene Fiebre

Por Javier Sierra

En este mes en el que celebramos el Día de la Tierra, el mejor regalo que podemos hacerle es prestarle atención; porque nuestro planeta está enfermo y con fiebre, una fiebre llamada calentamiento global. Menos mal que ya tenemos la cura -solamente si el gobierno accede a escuchar.

Durante décadas, los científicos más renombrados del mundo nos han advertido que los miles de millones de toneladas de contaminantes que hemos arrojado a la atmósfera durante siglo y medio tendrían graves consecuencias. Nos han avisado que esos gases atrapan el calor del sol, lo cual aumenta la temperatura del planeta y dispara cambios climáticos potencialmente catastróficos -un fenómeno llamado efecto invernadero.

Pero el pitido de esta olla a presión ha empezado a escucharse. El 85% de los americanos reconoce la existencia del calentamiento global. Y es que los alarmantes síntomas de esta enfermedad son ya demasiado obvios.

Según la NASA, de los 20 años más cálidos registrados, 19 han ocurrido desde la década de 1980. En los últimos 35 años, el porcentaje de la superficie terrestre que sufre sequía se ha más que duplicado, lo cual contribuye a las muertes de 150,000 personas anualmente. Según la ONU, el siglo 20 ha sido el más cálido en los últimos 1,000 años, y esta curva ascendente comenzó junto con la Revolución Industrial.

Sólo el año pasado la capa de hielo del planeta se redujo en 50 millas cúbicas (una milla cúbica es cinco veces más agua de lo que consume Los Angeles en un año). Este galopante derretimiento hace temer a los científicos que para 2060 el hielo polar habrá desaparecido.

En los últimos 30 años, los océanos se han calentado un promedio de un grado Fahrenheit. Desde entonces, el número de huracanes de categoría 4 y 5 se ha duplicado, y su intensidad y duración han aumentado en un 50%. En otras palabras, Katrina y Rita podrían ser la norma y no la excepción.

Recordemos que entre los más perjudicados por estos cambios climáticos estarán las minorías, especialmente los latinos, ya que las consecuencias de este fenómeno afectarían más gravemente a los sectores que emplean más hispanos, el turístico y el agrícola.

¿Qué ha mantenido a la humanidad prácticamente paralizada frente a esta amenaza al futuro del planeta, una amenaza que, según el asesor científico de la corona británica, es más grave que el terrorismo? Gran parte de esta responsabilidad recae sobre determinados miembros de la industria energética, especialmente ExxonMobil, la mayor corporación del mundo.

En 1988, el prestigioso científico de la NASA James Hansen testificó ante el Congreso que ya había empezado un calentamiento a largo plazo probablemente debido al efecto invernadero. Desde entonces, la industria energética, con ExxonMobil a la cabeza, ha peleado con uñas y dientes para desacreditar a Hansen y la inmensa mayoría de los climatólogos del mundo. Y lo ha hecho agarrándose al clavo ardiendo de que se trataba de un fenómeno natural y atacando la credibilidad de los estudios.

Incluso hoy en día, cuando corporaciones como Shell, British Petroleum y Texaco reconocen los peligros del calentamiento global, ExxonMobil continúa financiando esta guerra contra la ciencia por medio de una campaña propagandística de cerca de $9 millones.

Entre sus 44 beneficiarios están el American Enterprise Institute ($960,000) autor de un "estudio" sobre el calentamiento global titulado "No te preocupes, sé feliz"; el Senador James Inhofe (R-OK) ($290,000 de ExxonMobil y otras petroleras) quien califica el calentamiento global de "fraude", o el American Legislative Exchange Council ($712,200) autor de un "estudio" que asegura que "el calentamiento global podría en realidad salvar vidas".

ExxonMobil ha contado también con el incondicional apoyo de la administración Bush, la cual insiste en no actuar contra del calentamiento global. Hasta el momento, el favor más sonado fue su retirada del Tratado de Kyoto, el cual compromete a 166 países a reducir sus emisiones de gases invernadero.

Pero ante la complicidad de la Casa Blanca, las ciudades del país están tomando la iniciativa para combatir el calentamiento global. Se trata del programa "Cool Cities" (ciudades frescas) patrocinado por el Sierra Club y al cual se han suscrito 224 ciudades de todo el país, muchas de ellas con elevada población latina.

La iniciativa logra que los participantes reduzcan sus emisiones de tres maneras: adquirir vehículos híbridos para sus flotas municipales, adoptar tecnologías que ahorren energía y aumentar el uso de energías renovables como la solar y la del viento. Es un soplo de aire fresco para la fiebre de nuestro planeta.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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Our Feverish Planet
By Javier Sierra

As we celebrate Earth Month, the best present we could give our planet is some attention, because it is sick with a fever- a fever called global warming. Luckily, we have the cure- if our government chooses to listen.

For decades, the world's most renowned scientists have been warning us that the billions of tons of polluting gases we have spewed into the atmosphere for 150 years would have severe consequences. They told us that those gases trap the sun's heat, which would increase the planet's temperature and trigger potentially catastrophic climatic changes -a phenomenon called the greenhouse effect.

But this tea kettle is already whistling loudly. 85 percent of Americans acknowledge the existence of global warming. It's no wonder. The symptoms of this disease are already too obvious.

According to NASA, out of the 20 hottest years on record, 19 have occurred since the 1980s. Starting in 1970, the surface of the planet suffering drought has more than doubled, which contributes to the unnecessary deaths of 150,000 people every year. According to the United Nations, the 20th Century has been the warmest in the last 1,000 years, and this curve started rising when the Industrial Revolution began.

Last year alone, the ice cap receded by 50 cubic miles (a cubic mile is five times the amount of water consumed by Los Angeles in one year). This rampant meltdown makes scientists fear the polar ice cap could disappear by 2060.

Since 1970, the ocean temperature has risen by one degree Fahrenheit. In that period, the number of Category 4 and 5 hurricanes has doubled, and their intensity and duration have increased by 50 percent. In other words, Katrina and Rita could now be the norm and not the exception.

Let's keep in mind the people who would suffer the worst consequences of global warming would be minorities, especially Latinos, because it would hit hardest the sectors of the economy- tourism and agriculture- that employ the most Hispanics.

But what has kept humanity practically paralyzed in the eyes of this threat to the planet's future, a threat which according to the chief scientific advisor to the British Crown is more serious than terrorism? A great deal of this responsibility falls square on the shoulders of the energy and oil industries, especially ExxonMobil, the world's largest corporation.

In 1988, prestigious NASA scientist James Hansen testified before Congress that a long-term warming trend had begun probably due to the greenhouse effect. Ever since then, the energy industry, led by ExxonMobil, has fought tooth and nail to discredit Hansen and the vast majority of the world's climatologists. It has done so by claiming that this warming is a natural process and by attacking the credibility of those scientists.

Even today, when corporations like Shell, British Petroleum and Texaco acknowledge the dangers of global warming, ExxonMobil continues funding the war against science with a $9-million propaganda campaign.

Among the 44 beneficiaries of this largesse are the American Enterprise Institute ($960,000) who sponsored a global warming "study" entitled "Don't Worry, Be Happy"; Sen. James Inhofe (R-OK) ($290,000 from ExxonMobil and other oil corporations), who calls global warming "a hoax," and the American Legislative Exchange Council, which sponsored a "study" claiming that "global warming could actually save your life."

ExxonMobil has also been able to count on the unconditional support of the Bush administration, which has recited their talking points rejecting action on global warming. Up until now, the administration's biggest favor to ExxonMobil has been its rejection of the Kyoto Accord, a pact to reduce greenhouse gases signed by 166 countries.

Regardless of the White House's complicity, U.S. cities are taking matters into their own hands to fight global warming by embracing the "Cool Cities" program, a Sierra Club initiative that so far has attracted 224 cities, many of them with large Latino populations.

Through "Cool Cities," mayors are reducing their cities' emissions in three ways: switching their municipal fleets to hybrid cars, employing energy efficient technologies and raising their use of renewable energies, such as wind and solar. This is a breath of fresh air for our feverish planet.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. The Sierra Club is America's oldest, largest and most influential grassroots environmental organization.


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