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Por la Cabeza Se Pudre el Pez

Por Javier Sierra

¿Debería la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) cambiarse el nombre? ¿Debería llamarse la Agencia de Protección del Compadreo? No sería mala idea, a juzgar por los escándalos que continúan sacudiendo a una entidad de la que depende el bienestar de todo un país.

Creada en 1970 para proteger "la salud humana y salvaguardar el medio ambiente natural", de la EPA depende que nuestras comunidades no sufran el asedio de la degradación ecológica, algo que los hispanos conocemos demasiado bien. El 66% de nosotros vive peligrosamente cerca de un lugar tóxico, es decir, dos de cada tres de los 45 millones de hispanos que vivimos en Estados Unidos.

Empecemos con el escándalo que se originó por donde se pudren los peces, la cabeza. En 2007, el Estado de California, durante décadas la víctima de la peor calidad de aire del país, solicitó a la EPA reducir en un 30% las emisiones de carros para el año 2016. Esto hubiera obligado a la industria automotriz producir vehículos mucho más limpios para su mayor mercado doméstico. También hubiera mejorado la calidad del aire que respira el estado con la mayor población latina del país.

Pero, increíblemente, el Administrador de la EPA, Stephen Johnson, desoyendo las recomendaciones de sus propios científicos, negó la solicitud, alegando que los estándares de emisiones de California no se veían obligados a cumplir con "condiciones apremiantes ni extraordinarias".

Algo le olió a podrido en la respuesta de Johnson a Henry Waxman, presidente de la Comisión de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, quien después de meses de investigación lo citó a declarar bajo juramento sobre la controversia. Durante la audiencia en mayo, y más tarde ante la Comisión Medioambiental y de Obras Públicas del Senado, Johnson repitió que la decisión fue sólo suya y que nada tuvo que ver la Casa Blanca con su negativa.

Pero el que mal anda, mal acaba, ya que el mes pasado, un ex alto funcionario de la EPA declaró ante la comisión senatorial que Johnson en principio decidió otorgar una excepción temporal a California, pero que al final cambió de opinión bajo presiones de la Casa Blanca.

Cuatro senadores, llamando a Johnson "fracasado", exigieron su inmediata renuncia y pidieron al Departamento de Justicia que investigara si había cometido perjurio durante su testimonio.

Johnson rechazó de plano las exigencias de los senadores y declinó aparecer de nuevo para declarar. Pero el escándalo pegó donde hace daño. En un email filtrado a los medios, un alto funcionario instruyó al personal de la EPA no responder a las preguntas de investigadores del Congreso, del Inspector General de la EPA ni de la prensa. 

Pero ésta no es la primera vez que la Casa Blanca usa a la EPA para proteger sus ambiciones políticas. Durante todo su mandato, el Presidente Bush ha insistido en que atacar la contaminación de calentamiento global "tendría efectos devastadores en toda nuestra economía".

Sin embargo, su propia administración contradice radicalmente las palabras del mandatario. Un estudio, precisamente de la EPA, filtrado a los medios asegura que la reducción de las emisiones de efecto invernadero, las que causan el calentamiento de la Tierra, generaría beneficios astronómicos a la sociedad norteamericana.

No es de extrañar que la Casa Blanca haya bloqueado su publicación y la investigación del Congreso del escándalo ya que las conclusiones del estudio ponen patas arriba todas las excusas de los negacionistas del calentamiento global. Por ejemplo:

--"Ya está disponible la tecnología para reducir significativamente las emisiones de camionetas ligeras de aquí al año 2020".
--"Los beneficios de estos nuevos estándares sobrepasan de largo a los costos".
--"Los dueños de estos vehículos más eficaces amortizarían el mayor costo entre tres y siete años".
--Presumiendo que la gasolina cueste unos $3.50 por galón (hoy está a más de $4) "los beneficios netos a la sociedad superarían los $2 billones" ($2,000,000,000,000) de aquí al año 2040.

Mientras tanto --al tiempo que cientos de miles de familias latinas se plantean todas las semanas dónde gastar su dinero, en el supermercado o en la gasolinera-- la industria petrolera acaba de anunciar sus mayores ganancias de la historia.

ExxonMobil, por ejemplo, ganó $1,485.55 cada segundo del pasado trimestre, es decir, un total de $11,680 millones. ConocoPhillips se embolsó $5,400 millones, pese a que vendió unos 200,000 barriles de petróleo diarios menos.

Pese a estas ganancias, la industria petrolera y sus amigos en Washington sólo saben pedir más para ellos y menos para el consumidor.

Realmente, por la cabeza se pudre el pez.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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Something is Rotten at the EPA
By Javier Sierra

Should the Environmental Protection Agency (EPA) change its name to the Cronyism Protection Agency? It wouldn't be a bad idea considering the string of scandals that are shaking an entity that determines the well-being on an entire nation.

Created in 1970 to protect "human health and secure the natural environment," the EPA is charged with keeping our communities safe from environmental degradation, something we Latinos know first hand. Sixty-six percent of us live dangerously close to a toxic site. That is two thirds of the 45 million Latinos who live the U.S.

Let's start with the scandal that started where fish start to rot, at the head. In 2007, the State of California, for decades the victim of the country's worst air quality, requested from the EPA a special Clean Air Act waiver to cut car emissions by 30 percent by 2016. This would have forced the car industry to produce much cleaner vehicles for their biggest domestic market. It would have also improved the quality of the air breathed by the state with the country's largest Latino population.

But, incredibly, EPA Administrator Stephen Johnson, ignoring the recommendations of his agency's own scientists, denied the request, alleging that they did not find separate California standards are needed to "meet compelling and extraordinary conditions."

Something in Johnson's decision smelled funny to Rep. Henry Waxman (D-CA), chairman of the House Oversight and Government Reform Committee, who after months of investigations called him to testify under oath about the controversy. During the hearings, and later before the Senate's Environment and Public Works Committee, Johnson repeated several times that the decision was only his and that the White House had nothing to do with his rejection.

But what goes around comes around, and last month, a former top EPA official declared before Boxer's committee that Johnson first decided to give a temporary exemption to California but that he changed his mind under White House pressure.

Four senators, calling Johnson a "failure," demanded his immediate resignation and requested that the Justice Department investigate whether he had lied under oath.

Johnson rejected the accusations and declined to appear to testify again. But the scandal hit the agency where it hurts. In an email leaked to the media, a top EPA official instructed the staff not to answer any questions from Congress, the EPA's Inspector General or the press.

But this is not the first time the White House has used the EPA to protect its political ambitions. During his entire presidency, George W. Bush has insisted that curbing global warming pollution "would have crippling effects on our entire economy." But his own administration contradicts his words. An EPA report leaked to the media found that curbing greenhouse gases would have astronomical benefits for American society.

It's no wonder the White House has blocked the report's publication and any Congressional investigations into the matter because the report's conclusion turned the arguments of the global warming deniers upside down. To boot:

--"Technology is readily available to achieve significant reductions in light-duty vehicle greenhouse gas emissions between now and 2020 (and beyond)."
--"The benefits of these standards far outweigh the costs."
--"Owners of vehicles complying with the new standard will recoup their increased vehicle costs within 3-7 years."
--Assuming gas prices around $3.50 per gallon, "the benefit to society could be in excess of $2 trillion" through 2040.

Meanwhile --just when hundreds of thousands of Latino families each week must decide whether to use their money at the gas pump or at the supermarket-- Big Oil has just announced their biggest profits ever.

ExxonMobil, for instance, made $1,485.55 per second last quarter, for a total of $11.6 billion. ConnocoPhillips raked in $5.4 billion, even though it sold 200,000 fewer oil barrels per day than the same quarter in 2007.

Despite these profits, Big Oil and their friends in Washington only know how to ask for more for themselves and less for the consumer.

Indeed, something is rotten at the EPA.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. For more information, please visit www.sierraclub.org/ecocentro


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