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Vacas Flacas y Vacas Gordas

Por Javier Sierra

Al igual que en la Biblia, nuestro país ha tenido un sueño, más bien una pesadilla, en la que ha visto siete vacas flacas comerse a siete vacas gordas. La fábula bíblica que anuncia años de prosperidad bien podría sugerirnos que el final de la pesadilla ya tiene fecha, el 20 de enero de 2009.

Y a juzgar por el estado en el que se encuentra nuestro país, no podría llegar ni un minuto demasiado pronto. Miramos a nuestro alrededor y vemos las ruinas de lo que hace ocho años era una gran nación, próspera, orgullosa y lista para los retos de un nuevo siglo.

Pero en enero de 2001, las vacas gordas se comieron a las flacas; es decir, la administración Bush llegó al poder, iniciando un largo periodo de declive en todos los sentidos. Hoy las pérdidas de hogares, ahorros y empleos son las peores desde la Gran Depresión. Estamos enredados en dos guerras al parecer interminables. Una gran ciudad americana se ahogó en las aguas de Katrina. Nuestro prestigio mundial yace en el barro de la arena internacional. Y el medio ambiente está cercado.

Cuando los norteamericanos acudieron a las urnas el 4 de noviembre entendieron claramente que había que hacer un cambio de 180 grados. Y el electorado latino respondió más rotundamente que ningún otro grupo poblacional. El Presidente Electo Barack Obama debe su nuevo título no sólo a la mejor campaña presidencial quizá de la historia, sino también al voto hispano. Más de dos tercios votaron por Obama.

Pese a que la participación en general prácticamente igualó a la de 2004, la de los votantes latinos aumentó en un asombroso 25%, de 7.5 millones a 10 millones. Según Federico Peña, Codirector Nacional de la Campaña de Obama, "Sin el voto latino, no hubiéramos ganado" Colorado, Nevada, Nuevo México ni Florida. Y lo que es más preocupante para el Partido Republicano: los futuros votantes, los jóvenes latinos, apoyaron a Obama en un 80%.

La fuerza que más motivó a la comunidad hispana fue la desastrosa situación económica. Días antes de la votación la tasa de desempleo entre hispanos era del 8.8%, 2.3 puntos más que la de la población en general. Asimismo, las remesas que los hispanos enviaron a sus países de origen descendieron este año por primera vez desde que se mantienen registros.

Los votantes latinos han visto en el plan económico de Obama la luz al final del túnel. Y la clave de este plan se llama empleos verdes. El presidente electo se alista en este momento para poner en práctica el plan de renovación energética más ambicioso de la historia.

Obama proyecta invertir $150,000 millones en los próximos diez años en el desarrollo y despliegue de fuentes de energía limpia y renovable, como la solar, la de viento y la geotérmica. Esta transformación incluye la creación de al menos 5 millones de empleos verdes en industrias como la construcción y la manufactura que emplean a millones de latinos. La iniciativa también incluye instalar aislamiento térmico en un millón de hogares al año, una labor que requerirá de la contratación de decenas de miles de trabajadores en empleos que no se pueden exportar.
 
Estas medidas ayudarán a que para el año 2012 el 10% de la producción eléctrica provenga de fuentes renovables, y el 25% en el año 2025.

Pero no sólo de pan vive el hombre. También necesitamos aire limpio. Para el año 2015 se pondrán en las carreteras un millón de carros híbridos de abastecimiento eléctrico que rendirán hasta 150 millas por galón. Estas medidas nos permitirán eliminar todas las importaciones de petróleo procedentes del Golfo Pérsico. El plan también reducirá nuestras emisiones de calentamiento global en un 80% para el año 2050, la meta que los científicos nos dicen que debemos alcanzar para evitar los efectos más catastróficos del calentamiento global.

La administración Bush y sus aliados, sin embargo, nos quieren aguar la fiesta. Después de registrar las mayores ganancias de la historia corporativa de Estados Unidos --sólo ExxonMobil ganó casi $15,000 millones en el último trimestre-- la industria petrolera anunció una campaña nacional multimillonaria para defender sus prebendas y regalías. Y la Casa Blanca en los últimos días ha debilitado aún más las leyes que protegen a las especies en extinción.

Pero algo me dice que después de la incontestable victoria de Obama, las que están en peligro de extinción son las vacas sagradas de Washington.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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Fat Cows and Thin Cows
By Javier Sierra

Just like in the Bible, our country is coming out of a dream, or rather a nightmare, in which we saw seven thin cows eating seven fat cows. The biblical fable, which announces seven years of prosperity, could well be suggesting that the end of the nightmare has a date, Jan. 20, 2009.

And judging by the state of the nation, the end arrives not a minute too soon. We look around and see the ruins of what eight years ago was a great, prosperous and proud country ready for the challenges of the 21st century.

But in January 2001, the fat cows ate the thin ones; that is, the Bush administration took over, starting a steep decline in every sense of the word. Today, the losses of homes, life savings and jobs are the worst since the Great Depression. We find ourselves entangled in two seemingly endless wars. Our global prestige lies in the mud, and the environment is under siege.

But when Americans went to the polls on Nov. 4, they clearly understood that we had to make a 180 degree change. And Latino voters responded resoundingly. President-Elect Barack Obama owes his title not only to quite possibly the best presidential campaign in history, but also to the Latino vote. More than two thirds of us voted for him.

And regardless of the fact that voter turnout practically matched that of 2004, Latino participation increased by an astounding 25 percent, from 7.5 million to 10 million voters. According to Federico Peña, Obama's National Campaign Co-Chairman, "without the Latino vote we would not have won" in Colorado, Nevada, New Mexico or Florida. And what should worry Republicans even more: the voters of the future – young Latinos – went 80 percent for Obama.

The most powerful engine that drove Latinos to the polls was the disastrous economic situation. Days before the election, the unemployment rate among Latinos was 8.8 percent, 2.3 points higher than the general population. Also, remittances going back to their countries of origin took a dive this year for the first time since recordkeeping began.
 
Latino voters saw in Obama's economic plan the light at the end of the tunnel. The president elect is now preparing to launch the most ambitious energy renewal plan in history.

Obama plans to invest $150 billion in the next ten years in the development and deployment of clean and renewable energy sources, such as solar, wind and geothermal. This transformation includes the creation of 5 million new green jobs in industries such as construction and manufacturing that employ millions of Latinos. The initiative also includes weatherizing one million homes per year, a job that will require the hiring of tens of thousands of workers for jobs that cannot be outsourced.

All this will help generate 10 percent of our electric power from renewable sources by 2012, and 25 percent by 2025.

We need prosperity but also clean air. By 2015 Obama's plan will put one million plug-in hybrids on the country's roads that will yield up to 150 miles per gallon. All these moves will help us eliminate all the oil that we import from the Persian Gulf. The plan will also curb our global warming emissions by 80 percent by 2050, the goal scientists tell us we must reach to avoid the worst consequences of global warming.

But Republicans and their allies are already trying to play the wet blanket. After posting the greatest profits in American corporate history --ExxonMobil alone made almost $15 billion in profits in the last quarter-- Big Oil announced it's about to launch a multi-million-dollar national campaign to defend the subsidies and tax breaks it has amassed in the last eight years. Also, in recent days the White House has further weakened laws that protect endangered species.

But something tells me after Obama's landslide victory, the ones in danger of extinction are Washington's sacred cows.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. For more information, please visit www.sierraclub.org/ecocentro


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