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El Carbón Es Mugre. Punto.

Por Javier Sierra

Lo mismo que una madre obliga a su hijo a lavarse la boca después de mentir, una de las peores catástrofes ecológicas de nuestra historia le está haciendo a la industria del carbón lavarse la cara de hollín.

El año pasado esta industria se gastó $45 millones en una engañosa campaña nacional de publicidad para vendernos el cuento del "carbón limpio", de la "Energía de América", casi diciéndonos que este mineral negro y sucio es oro en paño.

También el año pasado, las industrias carbonera y eléctrica gastaron la friolera de $125 millones en cabildear al gobierno federal para combatir propuestas legislativas que promocionaban la energía limpia y los límites contra las emisiones de calentamiento global.

Pero este cuento de hadas se vino abajo el 22 de diciembre junto con la represa que contenía mil millones de galones de cenizas y barro de carbón que como un tsunami de escoria sepultaron cientos de acres, muchos de ellos habitados, en el Condado de Roane, en Tennessee. Las cenizas llevaban años acumulándose junto a la Kingston Fossil Plant, propiedad de la Autoridad del Valle del Tennessee (TVA).

La TVA en principio informó que el derrame fue sólo la mitad, ya que ésa era la cantidad máxima que el estanque de almacenamiento podía contener. También informó que la ceniza no constituía peligro alguno a no ser que "se comiera."

Pero la verdad resultó ser que, según análisis independientes, las cenizas derramadas contenían cantidades hasta 300 veces mayores que el límite legal de arsénico, bario, cadmio, cromo, mercurio, níquel, plomo y talio. Estos son los ingredientes de un cocido de enorme potencial tóxico, causante de cáncer, defectos genéticos, y trastornos en el desarrollo físico y mental del ser humano.

Hay más. Resulta que la TVA, en su afán por abaratar costos, había dejado escapar la oportunidad de reforzar la represa a un costo de $25 millones. Ahora limpiar el derrame podría significar un gasto de cientos de millones de dólares. En 2005, limpiar un derrame de cenizas 63 veces menor costó $37 millones.

La tormenta de indignación desatada por esta lamentable, y evitable, catástrofe está causando lo que el New York Times llama "el colapso del mito del carbón limpio". El diario especula que finalmente el derrame podría abrir los ojos de los reguladores federales y finalmente poner freno a los excesos de las plantas de combustión de carbón.

"Los recientes problemas de [la TVA] podrían persuadir al público de que el carbón no es ni mucho menos tan ‘limpio' como nos lo trata de vender una costosa campaña de publicidad", opina el Times.

En realidad, la catástrofe de la Kingston Fossil Plant es tan sólo la punta de este negro iceberg. El Times cita a la Sen. Barbara Boxer diciendo que la combustión de carbón en este país genera 130 millones de toneladas de cenizas al año, "suficiente como para llenar todos los vagones de un tren de mercancías que se extendiera desde Washington, DC, hasta Australia".

¿Y a dónde van a parar estos desechos tóxicos? A cualquiera de los 1,300 estanques de almacenamiento esparcidos por todo el país. Lo que más miedo da de esta historia de terror es que ninguno de esos estanques está regulado federalmente, y que los residuos podrían estar filtrando sus venenos al agua potable de las comunidades que tengan la pésima fortuna de encontrarse demasiado cerca.

En su discurso de juramentación, el Presidente Obama proclamó que "no podemos consumir los recursos del mundo sin considerar sus efectos" y que "cada día nos demuestra más claramente que las maneras en las que usamos energía [...] amenazan a nuestro planeta". También nos dijo que lo que necesitamos es "una nueva era de responsabilidad".

Sin embargo, las industrias carbonera y eléctrica llevan décadas comportándose irresponsablemente. Las emisiones de las plantas de carbón causan anualmente 21,000 hospitalizaciones, 38,000 ataques al corazón y 24,000 muertes innecesarias.
 
Pero ya existen alternativas. Una se llama ahorro. Cada año, en Estados Unidos desperdiciamos la energía equivalente a toda la producida por las plantas de carbón. El plan de recuperación económica del Presidente Obama apoya decididamente la inversión en fuentes de energía limpia y renovable, como la solar y la de viento. Además haría energéticamente eficaces dos millones de edificios y el 75% de las instalaciones federales.

Y este plan crearía millones de trabajos "verdes" en los sectores que más hispanos emplean. Es por éstas y muchas otras razones que el carbón es mugre. Punto.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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Coal is Dirty. Period.
By Javier Sierra

Just as a mother makes her child wash his mouth out after telling a lie, one of the worst ecological catastrophes in our country's history is making the coal industry wash off its face, which is full of soot.

Last year, this industry spent $45 million in a deceiving national public relations campaign to sell us the myth that "coal is clean," that it is "America's Energy," almost telling us that this dirty mineral is black gold.

Also last year, the coal and electric industries spent an astonishing $125 million in lobbying against federal legislation promoting clean energy and a cap on global warming pollution.

But this fairy tale collapsed on Dec. 22 along with the impoundment that contained one billion gallons of wet coal sludge, which like a tsunami of toxic waste buried thousands of acres, many of then inhabited, in Roane County, Tennessee. The sludge had been accumulating for years near the Kingston Fossil Plant, run by the Tennessee Valley Authority (TVA).

First, TVA reported that the spill was just half of the real amount, which was the maximum the impoundment was supposed to contain. It also reported that the sludge posed no dangers unless you "eat it."

The truth was that, according to independent tests, the coal sludge contained amounts up to 300 times the legal limits of arsenic, barium, cadmium, chromium, lead, mercury, nickel and thallium. These are the ingredients of a stew with an enormous toxic potential, which can cause cancer, birth defects, and impede both the mental and physical development of children.

But something smelled especially funny in this very sad episode. It turned out that TVA, in its drive to cheapen the costs of operation, failed to reinforce the collapsed impoundment at a cost of $25 million. Instead, now cleaning up the mess could cost hundreds of millions. In 2005, cleaning a sludge spill 63 times smaller cost $37 million.

The storm of indignation triggered by this terrible, and avoidable, catastrophe is causing what The New York Times calls "the collapse of the clean coal myth." The paper speculates that the spill could finally open the eyes of federal regulators to put a stop to the excesses of the country's coal-fired plants.

"The authority's recent travails may help persuade the public that coal is nowhere near as "clean" as a high-priced industry advertising campaign makes it out to be," opined the Times.

In reality, the Kingston Fossil Plant's catastrophe is just the tip of this black iceberg. The Times quotes Sen. Barbara Boxer as saying that coal combustion in this country generates 130 million tons of coal ash every year, "enough to fill a train of boxcars stretching from Washington, D.C., to Australia."

And where does all that terribly toxic waste end up? In any of the 1,300 coal ash impoundments across the country. The most terrifying part of this horror story is that none of those impoundments are federally regulated, and that the ash could leak its poisons into the drinking water of nearby communities.

In his inaugural speech, President Obama proclaimed that we cannot "consume the world's resources without regard to effect" and that "each day brings further evidence that the ways we use energy [...] threaten our planet." He also told us, "What is required of us now is a new era of responsibility."

The coal and electric industries, however, have been behaving irresponsibly for decades. Each year, coal-fired power plants cause 21,000 hospitalizations, 38,000 heart attacks and 24,000 unnecessary deaths.

But we already have alternatives. Efficiency is one. Each year, in the U.S. we waste the energy equivalent to all that is generated by coal-fired plants. The Obama economic recovery plan calls for heavy investment in clean, renewable energy sources, such as solar and wind. It would also retrofit two million buildings and 75% of federal facilities to better protect them against the weather.

And this plan would create millions of green jobs in sectors that heavily employ Latino workers. Because of these and many other reasons, coal is dirty. Period.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. For more information, please visit www.sierraclub.org/ecocentro


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