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Una Medicina Llamada Esperanza

Por Javier Sierra

"Ojala vivas en tiempos interesantes", dice la maldición china. Y estos tiempos nuestros se pueden llamar cualquier cosa menos aburridos.

La peor crisis económica en 80 años, el derretimiento de los mercados financieros y una recesión que asola los mercados laborales de todo el mundo nos han metido el miedo en el cuerpo. Hay que armarse de valor para recoger el periódico todas las mañanas y empezar a leer sus titulares.

Contra esta enfermedad llamada miedo, no obstante, existe un antídoto. Se llama esperanza, y en su Discurso al Congreso el Presidente Obama nos dio a todos una enorme dosis de esta medicina.

El mandatario caminó con determinación y confianza sobre una cuerda floja -- elevar el espíritu de una nación desmoralizada al tiempo que explicar la verdadera magnitud de nuestra crisis.

"Somos una nación que ha visto las promesas en medio del peligro, y que ha sabido extraer oportunidades de las crisis," dijo el Presidente Obama. "Ahora tenemos que ser esa nación de nuevo".

Y para salir de este agujero, delineó un detallado plan sustentado por tres pilares, incluyendo, por primera vez, una clara política de energía limpia y renovable que conduzca a Estados Unidos de nuevo al liderazgo mundial.

"Gracias a nuestro plan de recuperación económica, vamos a duplicar el suministro de energía renovable en los próximos tres años", declaró el presidente. "Hemos hecho también la mayor inversión en investigaciones básicas en la historia de nuestro país -- una inversión que generará nuevos descubrimientos no sólo en energía, sino también en medicina, ciencia y tecnología".

La comunidad hispana será una importante beneficiaria de estas inversiones. De los $25,000 millones destinados a la eficacia energética, más de la mitad serán para hacer más eficientes un millón de hogares de familias de bajos ingresos. Otros $20,000 millones serán destinados a fomentar la energía procedente del sol, el viento y otras fuentes renovables.

Estas iniciativas ayudarán a crear millones de empleos en industrias de las que dependen los ingresos de una gran parte de los trabajadores latinos del país.

Pero el mandatario insistió en que para "transformar nuestra economía, proteger nuestra seguridad y salvar al planeta de la devastación del cambio climático", la energía renovable tiene que ser rentable. Y para ello pidió al Congreso que le envíe legislación que ponga precio a las emisiones que causan el calentamiento global.

Es decir, los contaminadores ya no podrán ensuciar nuestro aire impunemente, tendrán que buscar otras alternativas, lo cual desatará un torrente de inversiones en energías limpias y renovables de caracteres históricos.

Estos son importantes pasos para que se cumplan dos de mis cuatro deseos al "Otro Santa Claus" que expresé en mi reciente columna: la reducción de los niveles de dióxido de carbono, el principal causante del calentamiento global; y un cambio hacia las fuentes de energía limpia y renovable.

Barack Obama ha cumplido plenamente otro de mis deseos. En enero, ordenó a la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) revisar la concesión de una excepción de las leyes que regulan las emisiones de los carros para el estado de California que reducirán  sus emisiones de calentamiento global en un 30% para el 2016.

Casi veinte estados desean seguir el ejemplo de California. Esto significa que cuando la EPA otorgue la excepción, algo que se da por seguro, más de la mitad del país --donde vive el 80% de los latinos-- dará un gigantesco paso en el combate contra la adicción petrolera y el cambio climático.

Para el movimiento medioambiental, el primer mes y medio de la presidencia de Barack Obama ha significado mucho más que una carta a Santa Claus. El New York Times lo califica de "asombroso golpe de timón".    

En concreto, el diario se refiere a la labor de la nueva administradora de la EPA, Lisa Jackson, quien además de someter a revisión la excepción de California, ha anulado o revisado tres directrices de la administración Bush diseñadas para retrasar el combate contra el cambio climático.

Pero hay más. La administración Obama:

--Ha abierto el proceso para clasificar el dióxido de carbono como un peligro público que debe ser regulado.

--Ha ordenado reevaluar la decisión de su predecesor de expandir la exploración petrolera en las costas del país.

--Y ha cancelado los permisos de explotación petrolera cercanos a varios parques nacionales y estatales de Utah.

Sí, al mundo entero nos ha tocado vivir en tiempos interesantes. Pero desde el 20 de enero, todos contamos al menos con una medicina llamada esperanza.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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An Antidote Called Hope
By Javier Sierra

"May you live in interesting times," says the Chinese curse. And these times of ours can be called anything but boring.

The worst economic crisis in 80 years, the melt down of financial markets and a recession that is obliterating millions of jobs throughout the world have infused fear in all of us. You actually have to gather some courage every morning to read the dreadful headlines.
 
Against this disease called fear, nevertheless, there exists an antidote. It's called hope, and in his address to Congress, President Obama gave us all a huge dose of this medicine.

In his speech, President Obama walked decisively and confidently on a tight rope, balancing both rising the spirits of a demoralized nation and explaining the true magnitude of our crisis.

"We are a nation that has seen promise amid peril, and claimed opportunity from ordeal," he said. "Now we must be that nation again."

And to get out of this hole, he outlined a detailed plan sustained by three pillars, including, for the first time, a clear clean and renewable energy policy that can take the U.S. back to its former status as a world leader.

"Thanks to our recovery plan," he said," we will double this nation's supply of renewable energy in the next three years. We have also made the largest investment in basic research funding in American history - an investment that will spur not only new discoveries in energy, but breakthroughs in medicine, science and technology."

The Hispanic community will be an important beneficiary of these investments. Out of the $25 billion dedicated to energy efficiency, more than half will be used to help weatherize a million homes belonging to low-income families. Some $20 billion will be used to advance alternative sources of renewable energy, such as solar and wind. This initiative will help create millions of jobs in industries on which many Latino workers depend.

But President Obama insisted that "to truly transform our economy, protect our security and save our planet from the ravages of climate change," renewable energy must be profitable. That's why he asked Congress to send him an energy bill that put a price on global warming emissions.

In other words, polluters would not be able to dirty our air with impunity. They will have to look for alternatives, which will unleash an unparalleled torrent of investment in clean, renewable energy.

These are important steps for the fulfillment of two of my four wishes to "The Other Santa Claus," as outlined in my recent column: reduction of the levels of carbon dioxide, the main greenhouse gas; and a shift toward clean, renewable energy.

President Obama has completely fulfilled another of my wishes. In January, he ordered the EPA to re-evaluate a waiver to the Clear Air Act that would allow California to set standards on car emissions 30 percent higher than the existing ones by 2016.

Nearly 20 states wish to follow California's example, which means that by the time the EPA grants the waiver, a step that is taken for granted, more than half of the country --where 80 percent of Latinos live-- will take a giant step toward curbing our oil addiction and global warming.

To the environmental movement, the first month and a half of the Obama presidency has meant much more than a letter to Santa Claus. The New York Times calls it "an astonishing turnaround."

Specifically, the paper was referring to the work of new Environmental Protection Agency Administrator Lisa Jackson, who besides accepting the revision of the California waiver, has reversed or revised three Bush administration directives aiming at delaying even further any action against global warming.

But that's not all. The Obama administration has also:
--Opened the process to classify carbon dioxide as public danger that needs to be regulated.
--Ordered to re-evaluate the Bush administration decision to expand oil exploration on our coasts.
--And cancelled the permits for oil exploration close to national and state parks in Utah and the West.

Yes, the world is living through interesting times. But after Jan. 20, we all can count on an antidote called hope.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. For more information, please visit www.sierraclub.org/ecocentro


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